Fabi siempre ha demostrado ser una niña llena de amor, cariñosa, tierna y muy, muy obediente, cuando se enteró de su hermanita no paró de llenar de besos a la pancita, le cantaba, la saludaba y se despedía de ella diariamente... que linda sensación!
Mi hijita mayor amaba a su hermanita! Sentía una satisfacción enorme!!!
Pero faltando pocas semanas para la llegada de Mía, Fabi empezó a cambiar, protestaba de todo, se quejaba y renegaba de todo, qué había pasado con mi dulce pequeña? Con esa niña obediente que cumplía sus rutinas diarias sin poner reparos?
Al principio me sentí mal, triste y desesperada por no saber manejar esa situación y aún no había nacido Mía... Cómo sería cuándo ella esté aquí????
De pronto empecé a tener señales de que se adelantaría el parto, y ahora?? Cómo reaccionaría Fabi? Yo estaba desesperada todo cambiaba y yo no quería más cambios para Fabi, quería que tuviera tiempo para adaptarse, quería que volviera a ser la misma, pero también tenía cosas por hacer por Mía, además de los cuidados de una amenaza de parto prematuro, mis miedos por faltarle a mis hijas, en fin, fueron días muy estresantes y difíciles para mí como mamá.
Llegó el día en que nacería Mía y mi corazón se dividía al dejar a mi Fabi en casa de mi tía, le di un beso y sin que ella supiera me despedí para siempre y la encomendé a Dios, quizá no volvería a verla, que pena tenía; la otra parte de mi corazón se quedaba con Mía para conocerla.
El 01.abril mi Fabi fue a verme a la clínica, en sus ojitos se veía incertidumbre, besó a su hermanita, me abrazó a mí y dentro de lo que pudo se comportó bien, yo la veía desestabilizada, no estaba cómoda, por más atenciones y por más que hacía mi dulce Fabi sufría, que pena sentía yo.
Dios sabe que hice todo lo que pude y pedí que el 2.Abril me dieran el alta, Fabi tenía que estar cómoda en su ambiente, en su rutina, con mamá y papá, conociendo a esa nueva personita que había llegado a cambiar su mundo, y aunque suene feo, a quitarle todas las atenciones exclusivas que tenía hasta unos días antes.
Llegamos a casa y el fin de semana, Fabi volvió a ser la dulce niña de siempre, obediente y con su comportamiento normal, a pesar del dolor y cansancio, sabía que había tomado la mejor decisión al pedir el alta tan rápido, mis dos hijitas ya estaban bien.
Ahora Fabi llega del colegio, besa y apachurra a Mía, le canta un par de canciones y hace su rutina de siempre, pero además la cuida, la vigila siempre, se ha vuelto mi ayudante estrella, y aunque como toda niña es tosca, sé que todo lo hace con amor.
Fabi es una cariñosa, amorosa, tierna y muy responsable hermanita mayor y Mía, en sus primeros 30 días ha demostrado ser una paciente y tranquila hermanita menor, que soporta con amor, tantos besos y caricias de su hermana.
Un blog en el que desahogaré mis miedos de mamá y además contaré la historia de los dos ángeles que me envío Dios
jueves, 30 de abril de 2015
Fabi, una linda y dulce hermana mayor
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